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La declaración de azúcar añadida en las etiquetas de alimentos un gran avance para mejorar la salud pública


Dr. Juan Rivera Dommarco
Presidente de la SLAN.
Director del Centro de Investigación en Nutrición y Salud del INSP.

 

Recientemente la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés) tomó la decisión de recomendar la declaración de azucares añadidos en las etiquetas de los alimentos.
En su nota “La declaración de azúcar añadida en las etiquetas de alimentos: un gran avance para mejorar la salud pública”, el Dr. Rafael Pérez Escamilla explica con mucha claridad la justificación basada en evidencia y las posibles implicaciones de esta decisión en la nutrición y salud poblacional en Estados Unidos de América.


¿Deben los capítulos nacionales de la SLAN y sus miembros solicitar a las agencias reguladoras de sus países que se implementen las declaraciones de azúcares adicionados en las etiquetas de los alimentos procesados en América Latina?

 

Existe escepticismo entre investigadores y profesionales de la nutrición sobre el efecto que el etiquetado de los alimentos tiene sobre las decisiones de compra y consumo por parte de la población. Este escepticismo es avalado por cierta evidencia en América Latina, indicando que la población general rara vez lee las etiquetas nutrimentales y que cuando lo hace, la información resulta compleja y difícil de interpretar, por lo que no tiene efectos en las decisiones sobre compra y consumo. Esto ha llevado a plantear la necesidad del uso de etiquetas frontales amigables, simples y claras que informen a la población sobre los productos que cumplen con ciertos estándares de salud o alertarla sobre aquellos cuyo consumo excesivo conlleva riesgos en la salud. En América Latina hay varios sistemas actualmente en uso, uno de ellos es el etiquetado frontal de advertencia en Chile, el cual busca indicar el exceso de nutrientes críticos en alimentos altos en azúcares, sodio, grasas saturadas y calorías.

 

En mi opinión, sería de gran relevancia lograr la declaración de azúcares adicionados en las etiquetas que muestran la información nutrimental en los países de la región. Como lo indica el Dr. Pérez Escamilla, existe evidencia concluyente y clara, derivada de varios meta análisis, sobre los efectos adversos en la salud del consumo excesivo de azúcares adicionadas, como enfermedad y muerte prematura. Debido a esto, es un derecho de los ciudadanos conocer el contenido de este tipo de azúcares en los alimentos procesados.

 

La evidencia sobre los daños a la salud de los azúcares adicionados llevó a las organizaciones mundial y panamericana de la salud (OMS/OPS) a publicar la “Directriz: Ingesta de azúcares para adultos y niños”. En dicha directriz se recomienda una ingesta reducida de azúcares libres a lo largo de toda la vida. Tanto en adultos como en niños, la directriz aconseja reducir el consumo de azúcares libres a menos del 10% de la ingesta calórica total para reducir riesgos para la salud. La OMS va más allá e incluso sugiere que se disminuya el consumo de azúcares libres a menos del 5% de la ingesta calórica total, debido a la evidencia de ventajas adicionales en la salud.

 

En este sentido, la declaración del contenido de azúcares adicionados en las etiquetas de alimentos facilitaría la implementación de diversos sistemas de etiquetado frontal, que adviertan a los latinoamericanos cuando un producto excede las recomendaciones de la OMS/OPS.
Mediante esta nota la SLAN busca iniciar un debate regional sobre la conveniencia de incluir información sobre el contenido de azúcares adicionados en las etiquetas nutrimentales de los países de América Latina. Si se logra un consenso regional, los capítulos del SLAN en cada país, con el apoyo de la Sociedad, podrán pronunciarse por la adopción de esta regulación en la región.

 

 


Rafael Pérez-Escamilla, PhD
Escuela de Salud Pública de Yale, EUA


La decisión reciente de la Agencia de Control de Medicamentos y Alimentos de los Estados Unidos de América (EUA) (FDA por sus siglas en inglés) de revisar el panel de información de nutrición en las etiquetas de alimentos, tomando en cuenta las recomendaciones del Comité Científico de las Guías Alimentarias de los EUA del 2015 (CCGA), es un gran paso para mejorar la salud pública en el contexto de la epidemia de obesidad y enfermedades crónicas no transmisibles. De hecho, es un muy buen ejemplo de cómo las decisiones de nutrición pública basadas en evidencia pueden ayudar a transformar el ambiente alimentario que rodea a los consumidores y facilitar la decisión de escoger las opciones de alimentos más sanas y nutritivas.


Los cambios en el etiquetado de alimentos en los EUA incluyen varios avances importantes, como hacer mucho más visible el contenido calórico por porción de producto, el tamaño de una porción de producto y el número de porciones en el producto.


Sin embargo, dada su trascendencia este comentario se basa en la declaración en las etiquetas del porcentaje de la recomendación máxima de consumo de azúcar añadida, definida como un máximo del 10% del requerimiento diario de calorías [ej., el máximo consumo diario de azúcar añadida en un adulto que requiere 2000 calorías diarias es 200 calorías (equivalente a 50 g de azúcar añadida por día)].


A pesar de que la industria de alimentos cabildeó ampliamente en el congreso de los EUA para impedir la traducción de esa recomendación del CCGA adoptada por la FDA, la irrefutable evidencia científica no permitió que los intereses de la industria rebasaran a los de la salud pública. Esta evidencia claramente indica que: (a) el ser humano no requiere consumir azúcar refinada (i.e., no es un nutrimento esencial), (b) hay una relación muy fuerte y consistente entre el consumo excesivo de azúcar con la obesidad y las enfermedades crónicas no transmisibles (ej., diabetes), (c) no más de entre 5 y 10% de los requerimientos diarios de calorías a través del curso de vida pueden ser cubiertos por azúcar añadida sin exceder el requerimiento calórico. Esta última estimación se basa en modelos del consumo de una dieta sana incluyendo alimentos usualmente disponibles en los EUA.


Las implicaciones de esta política ya se están sintiendo aun antes de ser implementada oficialmente. Por ejemplo, en anticipación a la decisión de recomendar la declaración de azucares añadidos en las etiquetas por parte del FDA, la cual que ya se veía venir desde hace más de un año debido a las deliberaciones públicas y transparentes del CCGA, las compañías de refrescos ya han comenzado desde ahora a ofrecer opciones de botellas o latas de refrescos mucho más pequeñas que las que usualmente existían en el mercado. Esta son las llamadas “mini latas” o “mini botellas” que irónicamente eran los tamaños estándar hace algunas décadas. Esta decisión de la industria de refrescos está fuertemente influenciada por el interés de prevenir la percepción negativa del público acerca de sus productos que sin duda resultaría con la implementación de la nueva política de etiquetado en los EUA si no mejoran la oferta de tamaños de sus productos en porciones más pequeñas. Por ejemplo, una lata de 355 ml (12 onzas) de Coca Cola tiene 39 g de azúcar, por lo que las nuevas etiquetas van a tener que declarar que contiene 78% del máximo de consumo recomendado diario de azúcar añadida y una botella de un litro va a tener que declarar que incluye 110 g de azúcar añadida o ¡el 220% del máximo consumo de azúcar recomendado! También la industria de snacks (incluyendo galletas y dulces) está reduciendo el tamaño de sus porciones.

 

Aunque los estudios aún están por implementarse, es muy probable que esta simple decisión de la FDA va a tener un impacto importante en mejorar la salud pública de la población de los EUA al ofrecer opciones de productos con tamaños de porciones mucho más pequeñas y también dando la oportunidad de que el consumidor fácilmente se dé cuenta de qué tanta azúcar tienen distintos productos y cuánto es lo máximo que debe consumir de azúcar añadida al día. Por ejemplo, estudios de mi equipo de investigación han demostrado en los EUA que la utilización del etiquetado de alimentos conlleva a un mejor manejo del azúcar en la sangre en la población hispana afectada por la diabetes tipo 2. Nuestros estudios y los de otros colegas también han encontrado consistentemente que la utilización de etiquetas de alimentos conlleva al consumo de una dieta de mejor calidad. Esto no es sorprendente ya que la gran mayoría de los alimentos consumidos cuentan con etiquetas de alimentos y cada vez es más común encontrar etiquetas con información nutricional en los pasillos de los supermercados donde se venden alimentos frescos. Con el nuevo etiquetado se espera que los beneficios detectados con las etiquetas utilizadas actualmente sean todavía más fuertes, ya que las primeras todavía van a hacer más fácil para el consumidor determinar el nivel de azúcar que el producto ofrece en relación a lo máximo de azúcar que debe consumir cada día.


Por otra parte, nuestros estudios en los EUA y otros llevados a cabo en diversos países muestran que es importante simplificar la complejidad de las etiquetas, especialmente utilizando esquemas de colores y/o símbolos que fácilmente ayuden al consumidor a identificar si por ejemplo una porción de producto es alta, mediana o baja en niveles de nutrientes indeseables como el azúcar añadido, el sodio (sal) y las grasas saturadas o trans. Es por esto que los grandes esfuerzos nacionales de varios países de América Latina incluyendo Chile, Ecuador y México de legislar y normar el etiquetado de alimentos en pro de la salud pública es una medida que debe ser apoyada por toda la sociedad. Por supuesto que estas acciones deben ser acompañadas de investigaciones exhaustivas de proceso, impacto y costo efectividad (desde el punto de vista de la salud pública) para no solo comprender si funcionan o no para mejorar la calidad de la dieta y reducir la obesidad y enfermedades como la diabetes, sino también para comprender porque sí o porque no la política de etiquetado funciona y mejorarla. Por ahora lo que podemos concluir firmemente es que la declaración de azúcares añadidos en las etiquetas de alimentos es una decisión basada en evidencia que tiene un gran potencial de ayudar a mejorar la salud pública en los EUA, América Latina y el resto del mundo.

 

Comentario del Dr. Juan Rivera, presidente de la SLAN, a esta nota


Lecturas recomendadas:

  • FDA. Changes to the Nutrition Facts Label.
    http://www.fda.gov/Food/GuidanceRegulation/GuidanceDocumentsRegulatoryInformation/LabelingNutrition/ucm385663.htm [Accessed: July 9, 2016]
  • Haldeman, L., Pérez- Escamilla, R., Ferris, A.M., Drake, L., Himmelgreen, D., Bonello, H., González, A., Segura-Millán, S., Méndez, I., Bermúdez, A., Romero-Daza, N. Development of a color-coded bilingual food label for low-literacy Latino caretakers. J Nutr Educ 2000;32:152-160
  • Kollannoor-Samuel G, Shebl FM, Segura-Pérez S, Chhabra J, Vega-López S, Pérez-Escamilla R. Effects of Food Label Use on Diet Quality and Glycemic Control Among Latinos With Type 2 Diabetes in a Community Health Worker-Supported Intervention. Am J Public Health. 2016 Jun;106(6):1059-66.
  • Millen BE, Abrams S, Adams-Campbell L, Anderson CA, Brenna JT, Campbell WW, Clinton S, Hu F, Nelson M, Neuhouser ML, Perez-Escamilla R, Siega-Riz AM, Story M, Lichtenstein AH. The 2015 Dietary Guidelines Advisory Committee Scientific Report: Development and Major Conclusions. Adv Nutr. 2016 May 16;7(3):438-44.
  • Millen BE, Abrams S, Adams-Campbell L, Anderson CA, Brenna JT, Campbell WW, Clinton S, Hu F, Nelson M, Neuhouser ML, Perez-Escamilla R, Siega-Riz AM, Story M, Lichtenstein AH. The 2015 Dietary Guidelines Advisory Committee Scientific Report: Development and Major Conclusions. Adv Nutr. 2016 May 16;7(3):438-44.
  • Organización Panamericana de la Salud. Modelo de perfil de nutrientes de la OPS. Washington DC, 2016.
    http://iris.paho.org/xmlui/handle/123456789/18622 [acessed July 9,2016]
  • Pérez-Escamilla R, Haldeman L. Food label use modifies association of income with dietary quality. J Nutr. 2002 Apr;132(4):768-72.
  • Pérez-Escamilla, R. C., K. Lutter, C. Rabadan-Diehl, A. Rubinstein, A. Calvillo, C. Corvalan, and others. 2016. “Prevention of Childhood Obesity and Food Policies in Latin America: From Research to Practice.” (forthcoming).
  • US News & World Report. Coke and Pepsi shrink their can sizes
    http://www.usnews.com/news/articles/2015/01/13/coke-and-pepsi-shrink-their-can-sizes [accessed July 9, 2016]


Comentarios 1

WILMA B. FREIRE
09-08-16 12:33:30

Totalmente de acuerdo en que sería de gran relevancia lograr la declaración de azúcares adicionados en las etiquetas que muestran la información nutrimental en todos los países de la región. La evidencia es contundente como lo indica Perez Escamilla sobre los efectos adversos del consumo excesivo de azúcares adicionadas. Por ello, es fundamental que se disemine esta información por todo los medios y es nuestra responsabilidad como profesionales de la salud, hacer la mayor difusion de información sobre el contenido de estos azúcares en los alimentos procesados.




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